sábado, 12 de diciembre de 2015

LA NUEVA GENERACION DE EDITORIALISTAS

LA NUEVA GENERACION DE EDITORIALISTAS (como la llamó la Bessy).

Recientemente, la “bloguera” Bessy Ríos arremetió en un iracundo texto, contra la gente que habitualmente escribe en columnas de opinion, tanto para periódicos impresos como para medios digitales, tan en boga hoy en día.

Aclaro que no soy ninguna clase de superstar de medios ni siquiera mi blog tiene visitas acaudaladas como las de los involucrados en este post, sin embargo me atrevo a escribir estas notas, simplemente motivado por la indignación.

No es posible que alguien, desde la comodidad de su teclado, ataque a otro poco que desde la comodidad de su teclado (pero además, desde la lejanía obligatoria de cada caso específico, lo halla llamado a estar lejos de su parcela) sin ninguna consideración de su estado actual.

Es fácil atacar cuando no se tienen suficientes argumentos para refutar la idea. El solo hecho de involucrar al factor de inmigración, invalida la idea. ¿por que? Por que ha requerido valentía, ha requerido desapego de lo material de la persona para emigrar. Si, soy un inmigrante, de los nuevos. Y desde la palestra escribo estas líneas. Porque considero injusto el ataque de Bessy. Porque si uno no está allí no es porque no ame a la “patria” simple y sencillamente porque tiene mas valor la vida que un concepto etéreo e incomprensible como ese de “patria”, incomprensible personalmente porque no puedo entender que significa para un emigrado eso. ¿La Familia? No lo creo, mi familia no tiene nacionalidad, afortunadamente provengo de dos países, vecinos pero dos distinas nacionalidades que me hizo borrar la estupidez que han inculcado los politicos en querer a un determinado territorio marcado por un mapa. No me considero ni de aquí ni de allá,y mucho me encantaría que ninguna persona se sintiera anclada a ningún territorio. Eso sería liberador.

Abandonar un territorio es un acto de fe, de valentía. Nunca estuve tan de acuerdo en esto hasta que lo hice. Mucha gente, como Bessy, lo consideran un acto de cobardía. Yo lo consider un acto de amor. Amor por la familia, por los amigos y por uno mismo. El que se deja matar es un cobarde. Porque no luchó hasta lograr superar esa tarea que deja de ser de uno y pasa a ser del Estado.


Recientemente, El Faro publicó el resumen de lo que sería su investigación sobre el famoso “libro Amarillo”. Confieso que la primera vez que leí sobre ese libro, leí con ansiedad, deseando no encontrar algo que esperaba desde luego encontrar. Para mi tranquilidad, lo que esperaba encontrar, no lo encontré. Era la historia de mi padre. Su vida, sus aventuras y desventuras ligadas siempre al Partido Comunista y  a Nicaragua, a los Sandinistas y a Cuba. A la URRSS y a todo lo que tenía que ver con una mentalidad progresista que lo único que quería era pasar la página y ver un país mas equitativo, de gente con acceso a las eternas demandas “educación, vivienda, salud, y ahora mas vulgarmente introducidas por Venezuela, “ocio”. No apareció nunca nada de eso, pero mi mente y mi memoria tienen claramente registrado lo que pasó en aquella lejana mañana de 1981, que debería ser olorosa a leche y cereal y por el contrario en mi memoria huelen a pólvora y uniforme verdeolivo recién lavado.